Mi experiencia como Freelancer

Soy un desarrollador web autodidacta y la totalidad de mi vida laboral la he desarrollado de manera independiente. En todo este tiempo he aprendido mucho sobre cómo funciona el mundo freelance, sobre el mercado, los clientes, pero más que nada, sobre mí mismo.

Mi experiencia

Gran parte de lograr tener éxito como freelancer depende de conocerse a uno mismo, de conocer tus límites y tus fortalezas. Aprende a sobrellevar tus debilidades y a potenciar tus virtudes y lograrás hacer de tu vida como freelancer un viaje placentero. Trabaja haciendo lo que te gusta y cómo te gusta y no sentirás realmente que estás en el trabajo. Ésa es, para mí, una de las mayores ventajas de ser freelancer.

Sin embargo, el camino no siempre es fácil. Ser freelancer es una montaña rusa de altos y bajos que comienza con una empinada cuesta, de lento ascender, pero que a medida que vamos subiendo adquirimos velocidad y empezamos a disfrutar del viaje. Cuando uno recién comienza suele ser dificil, pero a la vez emocionante. Es una aventura; un viaje en el que generalmente no conocemos el destino, pero que pronto nos damos cuenta de que lo que realmente importa es el viaje en sí y no tanto a dónde nos lleve o incluso el cuánto nos cueste, porque finalmente ser freelancer paga mucho y no hablo exclusivamente de lo monetario – ése es otro tema que ya discutiré en algún momento – sino, de la calidad de vida; del viejo adagio "trabajar para vivir y no al revés"; de disfrutar tu trabajo sin dejar de disfrutar el resto de tu vida.

A continuación intentaré entregar algunas claves que he ido aprendiendo y que te ayudarán a hacer el viaje menos tortuoso:

Sé ordenado con tus cuentas y con tu tiempo

Ser freelancer puede ser un poco inestable, sobre todo en los primeros meses. Debes aprender a trabajar metódicamente, de forma ordenada y a ahorrar para cuando las vacas estén flacas. No te extrañes si en algún momento comienzas a sentirte como una hormiga. Tampoco te extrañes si te encuentras trabajando en horas que normalmente serían de descanso o bien durante algún fin de semana o día feriado. Irónicamente, yo estoy escribiendo este artículo en el día del trabajador.

Al principio, te verás tentado – y algunas veces forzado – a aceptar casi cualquier trabajo que aparezca, por lo que puede que el tiempo se te haga poco y te veas abrumado por la falta de éste. No desesperes, asigna horas de trabajo y horas de esparcimiento. Ordena tus tiempos y determina qué horas serán para trabajar y qué horas para descansar. Ten en cuenta que el descanso es tan importante como el trabajo. La capacidad de concentración del cerebro humano sobre una tarea determinada disminuye considerablemente luego de una hora de trabajo, por lo que acostúmbrate a tomar descansos de al menos cinco minutos cada una hora. Trabaja, sin distracciones durante esa hora y distráete lo más posible en esos cinco minutos. Sal a tomar aire, bebe un vaso de agua o juega con tu(s) mascota(s) o hijo(s) si los tienes.

Mucho trabajo puede ser abrumante y puede incluso bloquearte al punto de no saber por dónde empezar. Tómate el tiempo de dividir el trabajo en forma de tareas pequeñas abordables en una jornada y luego vuelve a dividirlas en tareas que puedas realizar en una hora o menos. Utiliza herramientas que te permitan administrar esas tareas. Buenos ejemplos de ello son Basecamp o Qubity. Una vez dividido el trabajo en tareas pequeñas se te hará mucho más sencillo ir completándolas una a una. El simple hecho de ir viendo el avance y cómo se va completando el listado de tareas es un impulso motivante para continuar y finalizar el proyecto.

Ordena tus finanzas. No es extraño, sobre todo al comienzo, que puedas pasar un mes – o incluso más – sin recibir ingresos. Acostúmbrate a tener una carta bajo la manga en caso de que esto suceda. Si tienes la opción, ten dos cuentas bancarias y utiliza una sólo como reserva de emergencias. No es extraño tampoco que un mes ganes el doble o más de lo que ganas en un mes normal. Ten cuidado de no caer en el consumismo y recuerda que así como este mes te fue muy bien, el próximo puede no ser igual. Destina un porcentaje importante de lo que ganes a tu cuenta de emergencias.

Mantenlo simple y real

Hay dos metodologías que me han funcionado muy bien en el trabajo freelance: KISS (del inglés Keep It Simple, Stupid o Mantenlo Simple, Estúpido) y Getting Real (Haciéndolo real, idea acuñada por los genios de 37signals). Ambas, nos llevan a una corriente de pensamiento que busca trabajar menos, pero no por pereza, si no porque, en muchos casos, menos es más. Muchas veces tendemos a pensar (y también lo piensan nuestros clientes) que un proyecto debería llevar todas las características posibles. Por ejemplo, al desarrollar una aplicación para un dispositivo móvil, podemos vernos inclinados a intentar que ésta haga de todo, que me muestra mi ubicación en el mapa, que me permita twittear y ver mi estado de Facebook, o hacer check-in en FourSquare mientras subo una foto a Flickr. Sin embargo, está demostrado que las aplicaciones más existosas son las que hacen una o dos cosas, pero las hacen muy bien. Como ejercicio, toma el proyecto con todas las características requeridas y elimina la mitad. Repite este proceso un par de veces – de ser posible – y obtendrás el core de tu proyecto: las características realmente necesarias. Enfócate en ellas.

Mantenerlo simple o Hacerlo real también hace relación a los procesos de desarrollo de un proyecto. Evita reuniones innecesarias. Si es necesario tratar un tema, haz reuniones en línea mediante Skype. Así optimizarás tus tiempos evitando las horas muertas en viajes. Evita papeleo y trabajo innecesario. Haz borradores de las ideas y pasa de esos borradores directamente al desarrollo. Evita las etapas intermedias que finalmente no se constituyen en nada. ¿Realmente necesitas realizar una presentación del producto si puedes, en cambio, dedicar ese tiempo en desarrollar y mostrar el producto mismo? Trabaja sobre borradores o wireframes que te permitan mostrar las funcionalidades de forma clara, pero que también te permitan realizar cambios rápida y sencillamente.

Trabaja en equipo y aprovecha la nube

Así como tienes puntos fuertes, es muy probable que tengas puntos débiles. Asóciate con quienes puedan ser complementos para esos puntos menos fuertes. Genera simbiosis con quienes puedan suplir tus falencias y se vean beneficiados de tus virtudes. Por ejemplo, si eres un programador con pocos conocimientos de diseño, alíate con un diseñador que no conozca mucho de programación y entre ambos se harán más fuertes. Somos seres sociales, incluso en el trabajo, y dependemos de otros para poder realizar muchas de las tareas que nos proponemos. Si para crear una tostadora de pan se requiere de toda una civilización, te servirá mucho tener unas manos extras que te ayuden en tus proyectos y complementen tus habilidades.

Coordinar estos trabajos puede no ser una tarea sencilla, pero hoy en día se facilita mucho en la nube. Utiliza herramientas de trabajo colaborativo. Google Docs es una muy buena herramienta para trabajar con documentos tipo Office: Olvídate de trabajar en documentos creados en tu escritorio que no están disponibles desde cualquier computador. Trabaja colaborativamente y en tiempo real creando documentos que estén en la nube, accequibles desde cualquier lugar. Sistemas de almacenamiento en línea como Dropbox o incluso – el próximo a ser lanzado – Google Drive te permitirán compartir archivos grandes, olvídate de enviarlos por email. Adobe está pronto a lanzar la nueva forma de trabajar en la nube con Adobe Creative Cloud la cual permitirá descargar todos los software de la suite como también compartir documentos entre dispositivos o entre personas.

Se obtiene gran satisfacción al crear algo desde cero para uno mismo, esencialmente porque te motiva a trabajar y a aprender. Ten un hobby relacionado a tu trabajo freelance y dedícale tiempo. Te sorprenderá la cantidad de conocimientos y/o técnicas nuevas que puedes adquirir cuando trabajas en algo que no es necesariamente trabajo, sino una distracción del mismo.

Trabaja para ti mismo

Una vez identificado lo que te apasiona, crea algo relacionado con eso y dedícale tiempo a terminarlo como si fuera un proyecto para un cliente, pero en este caso el cliente serás tú. Mantenlo como un proyecto paralelo, dedícale el tiempo que puedas a la semana, úsalo como vía para despejarte del trabajo o como diversión, pero trabaja en él y mantenlo siempre presente.

El trabajar en un proyecto propio te permite también liberar tu lado más creativo o incluso "alocado" en cuanto a las limitaciones del proyecto. Muchos proyectos que hoy en día son exitosos fueron creados como hobby o durante el tiempo libre de sus creadores.

Trabaja en lo que te apasiona y rechaza lo que no te gusta

Trabajar en algo que no te gusta puede ser mucho más desmotivante que trabajar en algo que te rinde pocas ganancias. En ocasiones se te presentará la oportunidad de elegir entre trabajar en algo que te gusta y apasiona, pero que no te generará muchos ingresos o bien, trabajar en algo que no te gusta pero que te significará mayores ingresos. Privilegia aquellos trabajos que te gustan. Aunque las ganancias sean menores, trabajarás con mayor motivación, más rápido y mantendrás la moral alta, lo que finalmente se traducirá en un mejor producto, mejores relaciones con tus clientes y una mejor experiencia de trabajo.

La desmotivación es fatal para el trabajo freelance. Esa desmotivación se produce, casi esencialmente, cuando trabajas en algo que no te gusta. Evita aquellos trabajos que no te motivan. Rechaza, dentro de lo posible, aquellos proyectos que no te gustan. Aprende a decir que no, pero asertivamente. No olvides que tus relaciones de trabajo son, esencialmente, relaciones sociales y por ende, están sujetas a reacciones humanas. Cultivar la asertividad te será muy beneficioso en tus relaciones con tus clientes y en la formación de tu imagen como marca.

Conviérte en marca y véndete

Desde el momento en que comienzas a ofrecer tus servicios como freelancer, te transformas en una marca y cada acción que realices debería ir en relación a cómo te ves como marca. Define cuáles son tus virtudes y cuáles son los valores que quieres proyectar. Un buen ejercicio es elegir doces valores, luego, eliminar la mitad que consideres menos importantes y repetir el proceso hasta quedarte con sólo tres. Esos tres serán tus valores más importantes y deberían reflejarte como marca. Lo mismo puedes realizar con los anti-valores. Elige doce conceptos negativos que no quieres que te representen y elimina la mitad y repite el proceso, te quedarás con sólo tres anti-valores que deberían representar lo que NO quieres ser como marca.

Una vez que te definas como marca, véndete. Hazte un sitio web con dominio propio. Si no tienes conocimientos, invierte en ello y tercerízalo o bien utiliza CMS como WordPress, Joomla o Drupal, que te permitirán crear tu sitio sin necesidad de muchos conocimientos. De cualquier forma, es recomendable invertir – tiempo o dinero – en tener un sitio web que se vea profesional y serio. Si vas a tener reuniones presenciales invierte también en crear tarjetas de presentación, puedes crearlas en línea en Moo.

Gran parte del trabajo freelance depende de la presentación y tu carta de presentación siempre serán tus tarjetas y tu sitio web.

Hoy en día, gran parte de las decisiones de trabajo se toman teniendo en cuenta los perfiles sociales, por ejemplo, tu perfil en Twitter o Facebook puede ser decisivo a la hora de que te elijan para trabajar en un proyecto. Si aún no tienes perfiles en redes sociales, o si has estado trabajando debajo de una roca los últimos cinco años, es recomendable que comiences a crear tu reputación en línea.

Sé social

Es importante destacar que si bien mucha gente utiliza sus perfiles sociales para cosas mundanas y triviales, es una buena idea que si vas a ocuparlos como referente profesional, adquieras una postura más seria o bien tengas un perfil dedicado a eso.

Existen herramientas como HootSuite o Digsby que te permiten administrar varias cuentas de redes sociales, email o chats a la vez, disminuyendo así el tiempo y dificultad de administración. Cultiva la proactividad

Ser freelancer implica, casi obligatoriamente, ser proactivo. Un profesional freelance que no cultiva la proactividad está destinado a fracasar. Es muy probable, sobre todo al comienzo, que los clientes no vayan a tí. Deberás moverte y salir a buscar clientes con los que trabajar. El uso de mercados virtuales de servicios puede ayudarte a alivianar un poco este trabajo, pero de todas formas debes ser proactivo con los clientes con los que ya estás trabajando. Demostrarle que estás en constante trabajo y atento a sus necesidades te ayudará a ser percibido como un mejor profesional.

No te quedes sentado esperando a que tu cliente te diga qué hacer o incluso cuáles son sus necesidades. Propónle ideas, entrégale soluciones para los problemas que tiene – e incluso para los que no se da cuenta que tiene – y tu reputación y valorización crecerán enormemente.

Sé persistente. Al comienzo puede ser dificil y probablemente fracasarás. No te desanimes si fracasas. Al contrario, aprende de tus errores y continúa mejorando. Los problemas que tengas con un cliente pueden ser capitalizados en experiencia para con los clientes futuros. Aprende a no caer dos veces en el mismo hoyo.

Cuando tengas éxito, exige feedback, los clientes felices estarán más que dispuestos a recomendarte y dar – muchas veces públicamente o a sus círculos cercanos – su opinión sobre tu perfil profesional. Aprovecha esas oportunidades y sácales el jugo.

Aprovecha los tiempos muertos. Como freelancer te verás enfrentado/a a momentos en que estarás sin "nada" que hacer (ojo que también prepárate para momentos en que no tendrás tiempo para "nada"). Utiliza esos tiempos muertos para perfeccionar tus habilidades, crea un blog y escribe sobre los temas que te motivan, mejora tu perfil social, crea elementos que crees que puedan servirte en el futuro, practica, estudia, aprende cosas nuevas.

Nunca dejes de aprender

La tecnología, y por ende, las habilidades técnicas requeridas para dedicarse profesionalmente a los trabajos relacionados con ella, avanza más rápido de lo que somos capaces de aprenderla. Nuevas versiones de software aparecen cada año. Nuevos lenguajes de programación se crean en todo el mundo y muchos de los lenguajes ya establecidos van evolucionando de manera agresiva para adaptarse a los nuevos tiempos. Nuevas tecnologías y técnicas están surgiendo todos los días y es fácil quedarse desactualizado.

La gran mayoría de las habilidades técnicas que hoy manejo he debido aprenderlas por mi propia cuenta. Existen grandes ventajas al aprender de manera autodidacta (menores costos, flexibilidad de tiempo, avanzas a tu propio ritmo, etc), sin embargo, no todos se sienten cómodos con esta modalidad o incluso muchos simplemente les cuesta demasiado o prefieren modalidades donde el conocimiento es entregado por alguien con más experiencia, de manera presencial o virtual. Todos aprendemos de manera diferente y es importante conocernos lo suficiente como para saber de qué forma podemos optimizar nuestro aprendizaje y así mantenerlos al día.

Si lo tuyo es aprender de manera autodidacta, existe en la web una enormidad de fuentes donde encontrar conocimientos. Una forma que a mí me funciona mucho son los tutoriales, ya sea en forma escrita o en video. En este mercado existen varias opciones, pero una de las que más me ha servido es Lynda.com, un sitio de tutoriales en video con gran variedad y precios bastante razonables (tienen subscripciones mensuales, con acceso a todos los tutoriales, por 25 dólares).

Por el contrario, si lo tuyo es la modalidad presencial, existen diversos lugares donde tomar cursos de actualización o incluso diplomados orientados a temas más novedosos. Busquen y exijan calidad. Verifica la reputación de la institución y de los docentes que imparten los cursos. Si el curso es sobre un software o tecnología expecífica, prefiere aquellas instituciones que están certificadas por la empresa para dictar cursos, por ejemplo, los centros autorizados de Adobe, Apple, Autodesk, etc, a lo largo del mundo. Lo mismo con los docentes, no temas pedir referencias de quiénes son y qué acreditaciones poseen para dictar los cursos.

Disfruta tu vida

Finalmente, disfruta de la vida. Quizás la mayor ventaja de ser freelancer – y el principal motivo por el que yo lo soy – es la calidad de vida. El poder manejar tu tiempo a tu manera, el que tu éxito dependa de tí y no de otros, la libertad de ser tu propio jefe, la flexibilidad de horario y de poder trabajar dónde y cómo te plazca, además de todas las otras ventajas del mundo freelance son, a mí parecer, invaluables. Disfrútalas.

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